miércoles, 21 de agosto de 2013

Cirugía mayor



—¿Qué ha ocurrido, profesor?
Las camillas volaban por el pasillo, mientras el estudiante lograba apenas seguir el paso del cirujano.

—Un caso curioso... los dos sujetos, Luis y Mario, eran vecinos y estaban enamorados de la misma joven. Ella se decidió por Luis y les escribió para comunicárselo; pero Luis padecía una dolencia cardiaca, y la intensa emoción le provocó un infarto. Apenas alcanzó a pulsar su avisador de emergencia antes de desplomarse.

Doblaron una esquina sin reducir la velocidad, esquivaron por los pelos una silla de ruedas y enfilaron otro corredor interminable.

—Por su parte Mario —continuó el doctor—, loco de desesperación al verse rechazado, ingirió una sobredosis de somníferos. Los camilleros lo encontraron por casualidad al confundir su puerta con la de Luis, así que los rivales acabaron compartiendo ambulancia. Afortunadamente el difunto es donante, y si sustituimos enseguida el órgano dañado al menos el otro chico podrá vivir.

—Pero profesor, ¿servirá el corazón? ¿No estará dañado por los somníferos?

—¿Qué corazón? —se extrañó el cirujano— Luis murió en el acto, es a Mario a quien intentamos salvar.

Desconcertado, el estudiante cruzó la puerta sin ver el rótulo: “Quirófano 7, trasplante de almas”.


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